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Institucional / 9/17/2014 12:26:44 PM

Cadena de Valor: reportaje a Cecilia Rena, Gerenta Corp. de Estrategias de Sustentabilidad

(Fuente: El Cronista Comercial )

Sumar proveedores y clientes a las políticas sustentables de las empresas es el nuevo desafío en RSE. Algunos de los casos emblemáticos que ya lo hacen en el país. Cómo medir el impacto social,eslabón por eslabón. 
 
Por Pilar Assefh
 
Tengo que confesar que, hasta ahora, para mí los proveedores eran solo una planilla de Excel", comenzó el gerente de Compras de una importante multinacional. El auditorio, compuesto principalmente por los mismos proveedores a los que remitía, quedó atónito ante su sinceramiento, pero el enojo se disipó con sus próximas palabras: "Yo ahora quiero tener teléfono abierto con ustedes, porque entiendo que la productividad no tiene que ver únicamente con números".

Transiciones de esta naturaleza -en que las empresas "anclas" cambian el modo en que se vinculan con los eslabones de su cadena de valorcomienzan a observarse en diversas compañías, aunque de forma incipiente y gradual.
 
Así entienden los especialistas consultados por Socialmente Responsables. "Estamos saliendo de una suma cero y empezando a transitar, todavía lentamente, pero hacia eso vamos, a esquemas win-win ", afirma Fernando Passarelli, coordinador del programa Valor, RSE + Competitividad, que lleva adelante la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) con el patrocinio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), y que trabaja desde 2009 junto a pymes que forman parte de la cadena de valor de grandes empresas, en el diagnóstico y gestión de planes de mejora sustentables.
 
¿Cuál es la motivación detrás de este cambio? "Una tendencia es la de identificar iniciativas en las pequeñas empresas que puedan construir valor en su cadena, saliendo de la idea tradicional de que la única que puede generarlo es la gran empresa. Otro, que a veces va de la mano de este primero y es donde vemos el mayor nivel de trabajo, es el de identificar oportunidades compartidas y riesgos", responde Passarelli, aunque advierte: "La realidad es que, en la actualidad, gran parte de lo que se hace tiene que ver con una bajada de línea de las casas matrices y todavía se tiene una visión bastante más tendiente a la gestión de riesgo que a la identificación de oportunidades".

En este sentido, expresa Jorge Tesler, director del Observatorio de Logística sustentable del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), "las grandes empresas tienen la responsabilidad de impulsar este camino para atrás y para adelante en su cadena de valor extendida. Y lo van a lograr porque ya lo han hecho antes con cuestiones operativas. Ellas deben profundizar lo que se viene haciendo en la práctica cliente-proveedor, asumiendo su rol de líderes en sustentabilidad".
 
Punto de partida
Una de las prácticas más difundidas para entablar estos compromisos es la firma de códigos o pactos entre la empresa - o "ancla"- y proveedor -o “eslabón”-, coinciden los especialistas.
 
Este es uno de los mecanismos utilizados, por ejemplo, por Kimberly-Clark. A través de su programa Integrity Project, la multinacional exige a sus 1.409 proveedores la firma de un ‘Código de Conducta’ que presenta los requisitos mínimos y principios bajo los cuales deben operar, incluyendo las reglas contra trabajo infantil, discriminación o corrupción.
 
En tanto, otra de las herramientas utilizadas por empresas como CCU Argentina o Siemens, son las auditorías de calidad, seguridad y medioambiente." Estas permiten alinear a proveedores con procesos que benefician a toda la cadena de valor en una relación en la que todos ganan. CCU se ha trazado metas de cara a 2020 para reducir su consumo de agua, valorizar sus residuos sólidos en un 100% y reducir la huella de carbono, y espera el mismo nivel de compromiso de parte de sus proveedores", afirma Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos de la compañía de bebidas. Y añade: "Para nosotros, el buen resultado de dichas auditorías define la continuidad o no de los proveedores".
 
A su vez, Siemens cuenta con el Sistema de Información Ambiental y de Seguridad Técnica, con el cual hace un seguimiento de la gestión ambiental de sus proveedores y contratistas, quienes deben reportar mensualmente indicadores medioambientales corporativos e informar sobre las sustancias que utilizan en sus productos.
 
Zona de influencia
La norma ISO 26000: 2010 define a la cadena de valor como "la secuencia completa de actividades o partes que proporcionan o reciben valor en forma de productos y servicios". Si bien el proceso que aquí se describe comenzó previo a 2010, el sello -explica Ana Muro, coordinadora de Responsabilidad Social Empresaria del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS)- empezó a formalizar más este trabajo.
 
"La ISO dio un marco más institucional, entre académico y orientativo, a lo que es la cadena directa, y ayudó con la enmarcación de la zona de influencia. Porque está la influencia directa, pero se puede ir hasta el primer eslabón de la cadena. La norma empezó a descifrar hasta dónde llega la influencia de la empresa, qué es lo que tiene que tener en cuenta y qué lo que no puede dejar escapar, empezando a trabajar eso puertas adentro para, luego, trabajarlo puertas afuera", aclara la experta.
 
De todos modos, agrega, "esto es progresivo" y "hay cuestiones culturales que interfieren con las políticas de las empresas".
Un ejemplo de estas interferencias es el Código Niño, Niña y Adolescente recientemente aprobado en Bolivia, que ubica a la edad mínima para trabajar "por cuenta propia" en los 10 años y, para hacerlo "por cuenta ajena", en los 12. En casos como este, se pregunta Muro, "¿qué debe hacer la empresa: regirse bajo los estándares del país o los propios?"
 
Estas cuestiones culturales, aunque no estén asentadas por ley como sucede en otros países, llevan a que, en ocasiones, la implementación de determinadas políticas ambientales o sociales se dificulte. Es por ello que algunas empresas llevan adelante programas más exhaustivos para integrar a sus cadenas a estos parámetros, como es el caso de capacitaciones. Kimberly-Clark es una de las que optó por este camino, realizando talleres anuales, desde 2012, tanto para compartir prácticas con sus prove-edores, como para establecer pautas de ética y transparencia en su relación cotidiana.
 
Algo similar hace el Grupo Arcor, en su caso, enfocado en la sustentabilidad. "Desde 2008 a la fecha, 5.904 personas, incluyendo productores agrícolas, empresas transportistas, vigiladores y distribuidores, han participado en 31.014 horas de formación ofrecidas por la empresa", apunta Cecilia Rena, su gerente Corporativo de Estrategias de Sustentabilidad.
 
La compañía fundada en Arroyito, Córdoba, simultáneamente, lleva adelante otras iniciativas como el Programa de Agro Sustentable, marco dentro del cual, en 2013, construyó cadenas de abastecimiento de 11 insumos, implementando estrategias diferenciadas para cada uno, y el "Proyecto Crecer Jugando, por una niñez sin trabajo infantil", en cuyos centros de desarrollo infantil, el año pasado participaron más de 300 niños y jóvenes.
 
Del otro lado
Ahora bien, así como hay empresas que trabajan con aquellos eslabones de su cadena que les proporcionan valor en forma de productos o servicios, también están las que lo hacen con quienes los reciben, es decir, sus distribuidores, clientes, consumidores y demás usuarios.
 
Para ellos, Grupo Arcor puso en marcha, entre otros, el proyecto ‘Mi Almacén’ que busca ayudar a miles de comercios minoristas a mejorar los resultados de sus negocios, y difundió la campaña ‘Jugar con Ojos de Niños’ junto a la Fundación Arcor para promover el juego como un derecho de todos los niños.
 
Por su parte, la productora de papel y azúcar Ledesma lleva adelante capacitaciones a docentes y alumnos de primaria sobre el modo en que fabrica papel -utilizando fibra de caña de azúcar- con el objetivo de "educar a las nuevas generaciones sobre el papel y sus beneficios, como fibra alternativa, renovable y biodegradable que cuida el medio ambiente",explican desde la compañía. Desde 2006, este programa llegó a más de 13.300 chicos porteños.
 
"Somos un gran eslabón de una cadena interminable. Desde pequeños proveedores hasta empresas impersonales", afirma Juan Pablo Maglier, director de Relaciones Instituciones de La Rural, predio que aloja a 7.000 expositores al año y, solo en 2013, generó 94.000 oportunidades de empleo.
 
"Nosotros trabajamos con la cadena de valor desde 2010 haciendo sensibilización e involucrándonos en determinados tipos de programas, como talleres periódicos para los proveedores sobre sustentabilidad y otras cuestiones ligadas a la operatoria del negocio", explica el ejecutivo, aclarando que, en todos los casos, la participación es voluntaria. Paralelamente, La Rural realiza campañas de comunicación in situ durante los eventos, a través de redes sociales y contacto directo, con el objetivo de llevar estos mismos valores a los visitantes. "Se mide el impacto de la cadena de valor por los resultados en el desarme, viendo, por ejemplo, el nivel de material recuperado o el consumo de agua”, expone Maglier.
 
Paso a paso -o eslabón por eslabón-, así avanza la sustentabilidad en la gestión de las cadenas de valor en las principales empresas del país.

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