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Institucional / 2/17/2014 5:29:21 PM

Empresas en onda verde

(Fuente: Apertura )

Cuáles son las políticas ambientales que pusieron en práctica las compañías en el último año. El detalle de las iniciativas más creativas para reducir la huella de carbono. Por qué la sustentabilidad gana espacio en la agenda corporativa.

Por Cecilia Valleboni

Los datos son una advertencia y una señal de alarma. La población mundial llegará a 9200 millones de personas en 2050, según las Naciones Unidas. La demanda energética crecerá un 50 por ciento para 2030, mientras el uso de agua alcanzará la misma proporción para 2025. Al mismo tiempo, la humanidad consume un 30 por ciento más de lo que la Tierra puede reponer. De seguir por este camino, en 2050, se necesitarán dos planetas. En este marco, que involucra a la sociedad, las empresas comprenden, cada vez más, que si no cambian la forma de hacer negocios no es sólo el futuro del planeta el que está en juego, sino la supervivencia de las propias compañías.

Es que factores ambientales, como el cambio climático o la escasez de recursos, toman un rol protagónico en las matrices de riesgos y oportunidades. Surgen demandas y presiones para que sectores de la sociedad, particularmente, las empresas, incorporen prácticas sustentables. Es así que las compañías se encuentran ante grandes desafíos. El principal objetivo es modificar el paradigma. “Hace 20 años, la misión era generar un negocio rentable. Hoy, a esos objetivos, se sumó que sea compatible con el medio ambiente”, destaca Marcelo Iezzi, coordinador del área de Desarrollo Sostenible de PwC. Por caso, el 76 por ciento de las empresas que participaron de la última encuesta realizada por PwC y el Ceads (Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible) manifestó haber integrado la sostenibilidad en su agenda. El 17 por ciento declaró que existe la posibilidad de que lo haga en el futuro, y sólo el 6 por ciento expresó que no tiene ninguna intención de hacerlo.

Así, como en todos los temas, hay compañías más avanzadas -en muchos casos se trata de multinacionales con lineamientos globales- y otras que, todavía, no saben cómo subirse a la tendencia. Cada una, adopta su propia estrategia: hacer más eficiente el proceso productivo o trabajar en el desarrollo de productos que tengan menor impacto en su uso o en el post-consumo. Pero las empresas van evolucionando. Por lo general, empiezan con temas de voluntariado, reciclaje y uso eficiente de agua y energía. “Hace 20 años, algo sofisticado era ISO 14000. Cuando saltan estadios de maduración agregan recursos más sofisticados”, explica Iezzi. Allí aparecen temas como la eficiencia en el uso de los recursos, identificar el impacto mitigado con un ahorro y sustituir procesos con combustibles por energía renovable. Hoy, lo más sofisticado -y que habla de las compañías con mayor expertise- es modificar diseños e incluir innovación para contribuir al DS. Obliga, sin duda, a repensar el negocio. “Ahí están todas las expectativas positivas: la tecnología aplicada al desarrollo sostenible”, admite Iezzi.

Para la brasileña Natura, un proyecto, si no es sustentable, no entra en el pipeline de innovación. Relanzó la línea Ekos en 2012, que implicó nuevas fórmulas y embalajes. La brand -que se integró al movimiento internacional B-Team- incorporó activos de la biodiversidad brasileña extraídos por comunidades del Amazonas. Así, el consumo de principios activos pasó de 93 a 191 toneladas. Además, los nuevos estuches se producen con el 40 por ciento de papel utilizado post-consumo. “Contribuye a una reducción del 13 por ciento en las emisiones de carbono”, destaca Sabina Zaffora, gerente de Sustentabilidad y Asuntos Corporativos. Sin embargo, no fue la única innovación: los repuestos -20 por ciento de los productos a la venta- y los acondicionadores de la línea fueron hechos con 100 por ciento de plástico verde, proveniente de la caña de azúcar.

Los expertos coinciden en que es clave contar con el compromiso de la máxima conducción para que la sustentabilidad sea integrada en la estrategia. “La oportunidad se define por la innovación y anticipación. Cuanto antes lo haga, más posibilidades de ser líder existen”, define Luis Ulla, director Ejecutivo del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (Iarse). Calcula en más de 350 las unidades formales de Sustentabilidad en las empresas argentinas. Para Ulla, muestra un progreso notable, sobre todo, en las líderes. “La RC de hace una década era un deber ser o un ni ce to have. Hoy es también una cuestión de negocios”, destaca Sebastián Bigorito, director Ejecutivo del Ceads. El costo de la energía y la consecuencia del CO2 mueve también el amperímetro de las empresas por la eco eficiencia. “Está cambiando la ecuación: es más barato no contaminar”, añade Sebastián Sajoux, director Comercial de B-Green. En el caso de los residuos, por ejemplo, la tonelada de basura en el Ceamse supera los S 600 de costo. A esto se suma la normativa de la OPDS, que en el mediano plazo exigirá a las empresas que sólo vayan a relleno sanitario los productos que no pueden ser reciclados.

En este camino, Unilever lanzó a fines de 2010 su Plan de Vida Sustentable, con el que proyecta duplicar el tamaño del negocio, al tiempo que reduce el impacto ambiental. Bajo ese paraguas, existen 50 objetivos a nivel global. En la Argentina, de 4000 empleados, 1000 tienen metas de sustentabilidad. Una de ellas es lograr cero residuos. “Hoy ninguna de nuestras plantas saca la basura. Pasamos de 200 toneladas a cero”, destaca Tarcisio Mülek, líder de Sustentabilidad y Responsabilidad Empresaria Unilever Cono Sur. Para ello, formó green teams que trazaron los lineamientos. El primer paso lo dio la Planta Gualeguaychú: en 2012 envió por última vez 28 toneladas de residuos a relleno sanitario, que generaba un costo de 2422 euros. Este año, se concretó en los establecimientos de Pilar (trabaja en el rescate de más 20 toneladas de alimentos al mes) y Tortuguitas (recupero de producto en línea de Acondicionadores que se reinyectan en un nuevo batch y reduce 1000 kg de residuos por semana). “Cuando miramos los residuos, tenemos pendiente el trabajo con el consumidor. En 2014, ese será nuestro foco: el uso del producto y no sólo la generación”, admite Mülek.

Pero en la industria automotriz, uno de los sectores que, a los ojos del consumidor, es lo más avanzado en materia green, las terminales argentinas también trabajan para reducir el impacto de su actividad. Huella de carbono, reducción de consumo de agua y residuos son los focos. Por caso, Ford se propuso reducir -en su planta de Pacheco- un 3 por ciento anual hasta 2016 las emisiones de CO:. “El compromiso de mejorar la eficiencia energética y la intensidad de las emisiones de los GEI (Gas de Efecto Invernadero) es una prioridad”, asegura Mariana Rúa, coordinadora Ambiental Planta Pacheco. Entre 2012 y 2013, las emisiones absolutas de la automotriz (incluye las directas e indirectas) pasaron de 66.488 a 60.023, puntualiza.

También desde el área productiva, Cervecería y Maltería Quilmes se enfoca en el cuidado del agua. Para este año, se comprometió a reducir 1,5 por ciento el consumo total de agua (alcanzando un 35,5 por ciento en el período 2009-2014). Juan José Ferrer, gerente de Seguridad y Medioambiente, explica que sólo en 2013 se logró un ahorro de 502 millones de litros, que equivalen a 200 piletas olímpicas. “Lo logramos a través de inversiones que aumentan los rendimientos de cada etapa del proceso”, asegura Ferrer, quien destaca la incorporación de nuevas tecnologías de pasteurizadores en las plantas, la creación de circuitos de reutilización de agua y la mejora en la calidad del agua de vertido debido a la reducción de parámetros como sólidos sedimentables, demanda biológica y química de oxígeno. “De cara a este año, ejecutaremos programas de re-uso de agua y continuaremos con la reducción de consumo de agua fresca”, asegura el ejecutivo.

Sin embargo, el desarro-11o sostenible no sólo es cuestión de empresas con fabricación de producto. En el área de servicios, Banco Galicia inauguró su primera sucursal sustentable en Las Palmas, Pilar. La iniciativa se suma a la de otras entidades bancarias e, incluso, de locales comerciales. De este modo, premió a “Sucursales Eco Responsables”. “Creamos el Fondo para la Conservación Ambiental con el objetivo de colaborar con la comunidad científica para desarrollar proyectos de gestión o investigación”, explica Constanza Gorleri, gerente de RSC de Banco Galicia. En la última edición, se presentaron 62 proyectos sobre “Fuentes de Energías Renovables” y se otorgaron cinco estímulos de $ 50.000 cada uno. También realizó un análisis de riesgo ambiental y social de los proyectos de inversión de clientes que solicitan la asistencia del banco.

Los hábitos del consumidor
Ocho de cada 10 argentinos se muestran preocupados por el medio ambiente, según un informe de TNS Gallup. De hecho, más de la mitad de los argentinos eligió productos social y ambientalmente responsables alguna vez. Sin embargo, el hábito todavía no está arraigado. “El consumidor le pide a las brands que respeten la cadena de valor. El 53 por ciento pagaría un 10 por ciento más por productos de una compañía responsable”, destaca Máximo Rainuzzo, presidente de Interbrand Argentina, autora del ranking Global Green Brands.

El desafío es conseguir que el consumo responsable se instale. Para lograrlo, los expertos coinciden en que es esencial comunicar las iniciativas y educar al consumidor. A nivel global, el 31 por ciento de las empresas informa sobre temas de RSE v sustentabilidad, según el estudio International Business Report de Grant Thornton. En la Argentina, un 22 por ciento de las empresas comunica información, y un 50 por ciento cree que estará reportando en los próximos cinco años.

Los jóvenes son quienes muestran mejor predisposición. La nueva generación es más consciente de los problemas ambientales. Según un relevamiento de Nielsen, la mitad de los consumidores de menos de 40 años está dispuesta a pagar por ellos. “No sólo tienen en cuenta la calidad, sino el comportamiento. Esta generación nos desafía v nos estimula en la búsqueda constante de mejora", destaca Fernando Hofmann, director de Asuntos Legales y Corporativos Kimberly-Clark LAO-Austral & Fem Care. Justamente, el consumo masivo también puede ser innovador. Es su caso, la línea de papel higiénico Scott Naturali, una innovación que nació en Colombia, se confecciona 100 por ciento con fibras certificadas por la FSC (Forest Stewardship Council) y tiene un tamaño menor, lo que reduce su impacto, ya que produce eficiencia del transporte con un 29 por ciento más de producto por camión y un 42 por ciento de reducción en el empaque en su envoltura.

En este camino se encuentra también Dow. En sus cinco complejos productivos cuenta con 26 proyectos de sustentabilidad. “Tenemos una metodología donde los empleados pueden proponer mejoras que evalúa un comité de evaluación”, destaca Eduardo Carranza, gerente de Salud, Seguridad y Medio Ambiente. Como innovación, presentó su envase flexible Stand Up Pouch 100 por ciento polietileno reciclable, que al estar desarrollado de un solo material puede ser reciclable y reprocesado para iniciar un nuevo ciclo de vida. Así, el clásico sachet, que tradicionalmente se elabora con distintos tipos de plásticos que dificultan su reciclaje, se transforma en eco friendly. “Tenemos acuerdos para empezar a envasar algunos productos”, destaca Carranza.

Un trabajo conjunto
Pero para las empresas, no sólo se trata de vender productos sustentables, sino, también, de ser corresponsables con sus consumidores en la reducción de la huella ambiental que cada producto deja a la hora de ser consumido. Para Mariana Larumbe, presidente de UnidadCom, consultora especializada en temas de RC, la clave es trabajar en red: las empresas con el sector público, con los municipios (quienes son los responsables de la gestión de residuos) o en una red de municipios. “Implica una velocidad diferente y un impacto mayor”, destaca. En este sentido, Tetra Pak calcula que, de una bolsa de residuos, el 40 por ciento es reciclable. Su primera iniciativa fue la instalación de centros de drop off. Como parte de su evolución, desarrolló trabajo en conjunto con municipios que implementaron Sistemas de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), con separación en origen y recolección diferenciada. “Logramos reciclar 387 millones de envases y tenemos una meta de reciclar el 40 por ciento en 2020”, destaca Fla-via Broffoni, gerente de Sustentabilidad. La firma contribuyó al desarrollo de 10 recicladores de envases post-consumo en la Argentina, entre papeleras que recuperan la cartulina (75 por ciento del envase) y separan el polietileno junto al aluminio (polyaluminio), que son derivados a un reciclador que los convierte en insumos para productos nuevos. Trabaja en más de 20 municipios e instaló 22 cintas de separación en cooperativas y municipios.

La basura es un tema que preocupa a las empresas y a la sociedad en su conjunto. El Ceamse recibe 17.000 toneladas de basura por día. Tetra Pak trabaja, por ejemplo, con la Ciudad de Buenos Aires, que genera 6000 toneladas por día, equivalentes a 2 kilos por habitante. Y los municipios también empezaron su marcha. San Miguel, en el conurbano bonaerense, cuenta con recolección diferenciada y formalización de cartoneros para sus más de 300.000 habitantes. Otro caso, aunque de menor escala, es Rafaela, Santa Fe. La ciudad de 100.000 habitantes es un proyecto modelo que tiene más de 10 años. Cuenta con recolección diferenciada, gestión de nativas, vivero de autóctonos, camino escolar seguro y luminaria sustentable, entre otras iniciativas.

La gestión de los residuos electrónicos también es un problema. Más aún cuando en la Argentina no existe un tratamiento de disposición final. Movistar instaló puntos de recolección en los centros de atención al público para, luego, enviarlos a un proveedor que continúa su disposición final en hornos de alta temperatura en Europa. “Tenemos más de 80 buzones”, explica Ricardo Mogetti, gerente de Movistar, que recibe entre 3 y 4 toneladas. “En el negocio tiene un costo que la compañía está dispuesta a asumir”, destaca el ejecutivo.

Estirar, por el mayor tiempo posible, el tiempo de vida de un producto es uno de los focos. Michelin multiplicó por tres la vida de un neumático que, como desecho, demora más de 600 años en degradarse. En 2011, inauguró su primera planta premium de recapado en el Parque Industrial de la ciudad de Morteros (Córdoba). Invirtió más de S 17 millones. En 2013, anunció la apertura de tres nuevas plantas por $ 73 millones. En Tandil -a la que se sumarán Granadero Baigorria y Oberá- empleará a 27 personas y recapará 14.000 neumáticos por año. Ricardo Sandá, responsable de Marketing de Producto de Camión y Ómnibus, explica que cada cliente entrega su neumático y se le devuelve recapado. “El costo de recapar un neumático es el 35 por ciento del valor del nuevo”, destaca el ejecutivo. La empresa francesa también trabaja en neumáticos verdes (que reducen el consumo de combustible), a través de su línea Energy.

Las empresas químicas se suman a la tendencia. Henkel, que fabrica en su planta de Chivilcov 15.000 toneladas de adhesivos al año, posee un tratamiento de residuos biosólidos basado en la lombricultura, un proceso de biodegradación que consiste en procesar los residuos mezclándolos con lombrices californianas en montículos de tierra para transformarlos en materia orgánica. “Se hace en la planta y lo repartimos como abono a productores de la zona”, cuenta Ignacio Martínez Sabino, Corporate Communications de Henkel Argentina. En 2013, reutilizó en el proceso productivo de adhesivos 2558 m;, y logró una reducción en el uso total de agua de 50 por ciento. Los lodos restantes generaron 50 m'' de compost. Este proceso, que comenzó como una prueba piloto en 2006 junto a la Universidad de Luján, se enmarca en la estrategia global a 2030: triplicar las ventas con los mismos indicadores ambientales. “Es una innovación que surgió en la Argentina y que se está analizando implementar en otros países”, destaca.

La nueva generación
Guillermo Schulmeier, cofundador y CEO de Emprendía, destaca que son dos fuerzas las que operan: las empresas que se reconvierten en poner la creación de valor económico al mismo nivel de valor social y ambiental, y las empresas más de vanguardia, que montan su negocio con base sustentable. En este sentido, las B corps tienen un rol fundamental. Conjugan, en su esencia, el objetivo de ser económicamente rentables y sustentables con el medio ambiente.

En la Argentina, existen varias empresas que ya lograron su certificación. Ovis 21, que nació en 2003, logró la certificación en 2012 y es uno de los tres proveedores mundiales de lana sustentable. Ricardo Fenton y Pablo Borrelli, cofundadores y socios de Ovis 21, explican que su core es el aumento de la rentabilidad de la ganadería y la regeneración de pastizales. Como referente en la Argentina del Savorv Institute, organización que desarrolló el Manejo Holístico como técnica de producción ganadera sustentable, cuenta con experiencia en la producción de ovinos y lanas. “Es la ganadería del futuro. El modelo actual degrada la tierra”, destaca Borrelli. Hasta el momento, regeneró 1,5 millón de hectáreas en Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además de algunas provincias chilenas. Como novedad, la diseñadora inglesa Stella McCartney eligió a Ovis 21 como proveedora de lana 100 por ciento sustentable para su colección de otoño 2014. El interés también fue de Patagonia, la marca global de indumentaria que eliminó el uso de fertilizantes sintéticos, aditivos para la tierra y otras sustancias con impacto en los recursos naturales. La meta en conjunto es practicar el pastoreo sostenible en 6 millones de hectáreas.

Con la misma inquietud, Olivier Habonneaud y su socio Esteban Bancalari desarrollaron Qero Vasos, un proyecto que nació a mediados de 2013 y apunta a reemplazar los vasos descartables por ecovasos plásticos reutilizables de polipropileno. ¿El impacto ambiental? 50.000 vasos descartables equivalen a una tonelada de residuos. Cada vaso tarda más de 100 años en degradarse. Así ofrece una solución integral para la producción de vasos de evento y el lavado industrial para asegurar la reutilización. “El modelo de negocio está basado en dos pilares: el costo por servicio de lavado de los vasos, y los vasos que no se devuelven se cobran al organizador”, destaca Habonneaud, que estuvo presente en eventos de la Ciudad de Buenos Aires, el Club Cultural Matienzo, la Alianza Francesa, el Club de Corredores y diversas ONGs. En marzo, estará en el Cosquín Rock, para el que se producirán 80.000 vasos que podrán ser lavados y reutilizados. “Vamos a reducir 2 toneladas de plásticos durante las tres jornadas”, destaca. 


ACCIONES CON RETORNO ASEGURADO
 
GRUPO ARCOR 
Las plantas de la compañía trabajan en la búsqueda de alternativas para aprovechar los recursos, transformando los desechos en materia útil. En el ingenio La Providencia, en Río Seco, en 2009, se iniciaron ensayos de aptitud para uso agrícola de la mezcla de barro de ceniza, orgánico y de cachaza. La mezcla aporta potasio (principal nutriente para la caña de azúcar), calcio, magnesio y materia orgánica. Además, el color negro de la ceniza absorbe los rayos solares y produce aumento de la temperatura del suelo que acelera la germinación. Este tratamiento del suelo permitió la recuperación de 10 has. improductivas y aumentó el rendimiento del cultivo en un 30 por ciento. 

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