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Institucional / 11/9/2015 3:04:20 PM

Educación + Industria - Las claves del desarrollo productivo del país

(Fuente: BAE )

Pymes y grandes empresas decidieron invertir en escuelas técnicas para evitar los altos costos que provoca emplear a trabajadores sin conocimientos específicos  
 
La falta de instrucción técnica para la realización de tareas específicas de un empleado le insume a una empresa Pyme un piso de inversión anual por cada trabajador de, al menos, $40 mil. Para una industria pesada o de gran escala, esa ausencia de conocimiento le puede costar desde los $100 mil. A estas últimas, la competitividad es una de las variables que más le preocupa aunque para las pequeñas y medianas les puede provocar mucho más, incluso hasta su éxito en el mercado.

La necesidad de la consolidación y ampliación de una educación técnica para alumnos con pretensiones laborales en la actividad fabril, pero con características adecuadas a los principios del desarrollo industrial, es una premisa que empresarios con plantillas mínimas y máximas tienen entre ceja y ceja. Hacia esas metas se lanzaron desde las empresas de todo el país, con emprendimientos privados o mixtos, que buscan dar solución a un problema, que se puede transformar en llave de apertura o de cierre de la puerta principal al desarrollo industrial.

“Tenemos como objetivo contribuir a la formación tanto de alumnos como docentes para mejorar la calidad educativa, para que el conocimiento teórico se acerque al trabajo industrial”, afirmó Mónica Camisasso, gerente de Relaciones con la Comunidad del Grupo Arcor. La empresa multinacional argentina tiene como objetivo “que los jóvenes técnicos puedan realizar una aplicación inmediata de los conocimientos una vez dentro del sector productivo”, y para eso lanzó en 2010 el “Programa de Actualización Docente”, que se centra en “la gestión de procesos productivos, permitiendo que el know how permanezca en la escuela y se desarrollen contenidos adaptados a la tecnología que se está utilizando en ese momento en la industria”.

La estabilidad laboral es un aporte fundamental que la calidad educativa le garantiza a los empleados formados. Una empresa que invierte en especialización laboral busca las maneras posibles para retenerlo en el lugar, a pesar de alguna eventual crisis del sector. “Cuanto más calificado es el joven que ingresa a la industria, mayor posibilidades de mantenerse tiene”, confía Camisasso. Arcor invierte en tres líneas de trabajo: pasantías en alguna de sus plantas industriales; formación de jóvenes en general; y capacitación específica a los docentes. “Diseñamos los contenidos: seis módulos de gestión integral de la industria: proceso de producción, logística, calidad, gestión ambiental, seguridad en el trabajo, mantenimiento profesional y mantenimiento productivo”, detalló la directora de la alimenticia más grande del país.

Los convenios con los distintos estados es “fundamental” para las empresas. Aunque existen firmas de gran poder económico que se volcaron por iniciativas íntegramente privadas para aportar al desarrollo de la comunidad pero especialmente para forjar a los jóvenes que serán sus futuros empleados.

Es el caso del Grupo Techint, que tiene bajo su órbita la escuela técnica Roberto Rocca en la ciudad bonaerense de Campana. “Ante la escasez de técnicos y la dificultad para abastecer a la industria argentina de recursos humanos capacitados, Techint busca fortalecer la educación técnica para favorecer la formación de profesionales capaces de enfrentar los desafíos de la industria actual y futura”, señalan desde la organización multinacional.

Adimra mantiene una lógica de financiamiento de estudiantes desde hace 10 años porque comprende que el desarrollo industrial no puede completarse sin empleados capacitados. “Con el propósito de seguir colaborando en la formación profesional, la Asociación de Industriales Metalúrgicos reconocerá con una beca a siete jóvenes egresados del ciclo intermedio que, contando con aptitudes académicas y voluntad de formarse profesionalmente, no puedan afrontar los costos de los estudios universitarios”, señalaron desde la entidad que dirige Gerardo Venutolo.

A pesar de la crisis por la que atraviesa el sector desde su abrupta caída productiva desde inicios de 2014, las automotrices radicadas en la Argentina implementan programas de inversión en capacitación de alumnos de escuelas técnicas. Los objetivos son complementarios aunque tienen finalidades diferentes: auxiliar socialmente a la comunidad; y formar a sus futuros operarios.

La donación de automóviles y motores cero kilómetros para el aprendizaje de alumnos de escuelas técnicas fue un reclamo de los concesionarios oficiales a las terminales para tener capacitados a los futuros operarios de sus área de servicios. “Los vehículos de última generación y el manual técnico que entregamos a las instituciones hace que los jóvenes salgan con una formación más calificada y próxima a lo que necesita la industria”, enfatizó la responsable de Comunicación Corporativa de PSA Peugeot-Citröen Argentina, Paula Plantamura.

La firma de origen francés mantiene una articulación con los Estados nacional, bonaerense y porteño, para la transferencia del manual “confeccionado por los mismos técnicos especialistas de la empresa, que forman al personal de los concesionarios de todo el país en cada nueva tecnología o lanzamiento”. Hay una novedad relevante: “contiene información calificada, que hasta el momento se encontraba en confidencialidad y ahora está a disposición de las escuelas, y validada por el Ministerio de Educación”.

General Motors batió su récord de entrega de autos no rodables para fines educativos. Isela Costantini, presidente y directora Ejecutiva de GM Argentina, Uruguay y Paraguay, destacó “la formación de jóvenes técnicos y universitarios con vehículos actuales de nuestro portfolio comercial para ser utilizado como material didáctico con lo último en tendencias de diseño, tecnología y desempeño automotor”. Fiat Chrysler Argentina también apunta a la “capacitación en electro-mecánica del automóvil que se orientan a la generación de recursos humanos calificados”, aunque incorpora al eje el perfil del docente. Desde 2009, el programa “Fiat Educación Técnica” suma “más de 110 horas netas de capacitación impartidas a más de 150 docentes de 29 escuelas técnicas de Córdoba, Salta y Tucumán, y Buenos Aires, con cerca de 40 vehículos donados”.

En estos ejemplos queda expuesto que la relación empresas-educación tiene un fin mucho más próspero que la filantrópica ayuda social -necesaria y exigida a las empresas-, ya que la reactivación de un país industrial necesita de alumnos con capacitación técnica que den respuesta a la innovación fabril y las exigencias del desarrollo.

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