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Repercusiones

Institucional / 7/7/2015 12:00:00 AM

Una dulce tradición

(Fuente: Revista Mercado)

Poco probable equivocarse si decimos que cada argentino ha saboreado alguna vez un palito Laponia en verano, un submarino en invierno o algún bocadito de menta que reconforta cualquier tarde. Responsable de dulces momentos desde 1880, la marca se prepara para festejar.

Por Carina Martínez

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Fue en 1880 cuando don Abel Saint abrió un pequeño comercio dedicado al tostado de café. Años más tarde, el emprendimiento viró a la producción de chocolates y el rápido éxito obtenido lo llevó a instalar ?en 1894- una fábrica elaboradora en la calle Herrera, del barrio de Barracas. Aún hoy su fachada conserva el águila icónica de la marca y símbolo de toda una historia que cada argentino ha vivido a su manera.

Con el tiempo, la empresa amplió su porfolio que abarca también helados -¿quién no recuerda hoy los Laponia, que los heladeros entregaban puerta a puerta, deleitando las calurosas tardes de verano?-, confites, bocaditos y distintos tipos de golosinas.

Entre las décadas de 1930 y 1970, se llegaron a producir y a comercializar aproximadamente 100 productos diferentes, entre los que se encontraban los helados Laponia, bombones Colibrí, los llamados Águila Express que venían laminados en hojas y en escamas, y el famoso Comprimido Águila. En esos años llegaron a emplear 1.800 personas de forma permanente.

Al llegar la década de 1980, la firma cumple su objetivo de revitalizar la marca y, a partir de los resultados de una investigación de mercado, que anticipaba que el consumo del producto estaba variando, se preparó para entrar en los hogares como insumo para la preparación de tortas y postres. Así fue como en 1982 se rediseñó el logo y las etiquetas de la tableta, y se estableció el clásico color rosa, símbolo por excelencia de Águila.

Desde los "libritos" coleccionables de los 70, el mayordomo Rigoberto que resulta negro de tanto comer chocolate de los 80, hasta los intentos caseros de hacer la torta ideal para un ser querido, que podemos ver actualmente en TV y redes sociales, las campañas también son un clásico de Águila, que nos remonta a distintos momentos de la vida.

En 1993, la marca fue adquirida por Arcor, y hoy es una de las centenarias que pertenecen al grupo. Desde entonces, se ha incorporado a nuevas categorías y actualmente cuenta con una gama de productos que incluye el clásico chocolate Águila de packaging rosa, barritas, tabletas, bombones, confitados, helados, caramelos de chocolate, alfajores y productos especiales para Navidad o Pascuas.

En el marco de los festejos por su aniversario, la marca lanzó el libro El nombre del chocolate ?a la venta en locales Yenny y Ateneo-, con recetas, historia de la empresa y grandes fotos que permiten reconstruir el pasado y dar cuenta del presente de una marca indefectiblemente ligada a tortas y submarinos.

Además, preparó una línea especial de chocolates premium que nacen luego de dos años de preaparación y riguroso examen de moldes, materias primas, packaging de primer nivel, y apuesta al relanzamiento de un gustito cotidiano: el medallón de menta y chocolate amargo. Para no perdérselos.
 
 
 

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