Arcor

Bienvenidos al sitio de ARCOR en ARGENTINA

Buscar

Repercusiones

Institucional / 6/17/2015 12:03:29 PM

Metas ambientales. Cómo cumplirlas - Entrevista a Cecilia Rena, Gte. de Estrategias de Sustentabilidad de Arcor

(Fuente: El Cronista Comercial - Suplemento Socialmente Responsable)

Metas ambientales. Cómo cumplirlas

La gestión ambiental del negocio llegó para quedarse. Pero, cumplir con las metas "verdes" no es fácil, ¿Cómo definirlas? ¿Cómo alinear a todas la organización en pos de ese fin? ¿Cómo lograr convertirlas en una herramienta y no en una medición sin sentido?

por EZEQUIEL CHABAY

Por estrategia de negocios, por vinculación global o por "mandato supremo", cada vez hay más organizaciones se deciden en la Argentina a emprender el camino hacia la sustentabilidad y, en ese sendero, atender el impacto ambiental de sus actividades. Indefectiblemente, forma parte de la agenda de las compañías multinacionales y también de las empresas nacionales que, en el proceso, incorporan a sus cadenas de valor.

A veces reactivamente, mitigar el impacto ambiental es una meta deseada para mejorar la reputación, fortalecer las relaciones con los grupos de interés, adquirir una ventaja competitiva y, con todo, asegurar la continuidad de un negocio. Pero del dicho al hecho hay un largo trecho. Socialmente Responsables indagó a varias firmas para conocer cómo fijaron sus metas ambientales y qué estrategias usaron para alcanzarlas.

Sin duda, las multinacionales han llevado la delantera en el cambio de sus hábitos productivos para reducir la huella ambiental. Las causas no deben buscarse en una filosofía ecologista, sino en las regulaciones que en Europa y los EE.UU. comenzaron a regir hace más de 20 años en materia de consumo energético, tratamiento de residuos, emisiones de gases de efecto invernadero y uso del agua, so pena de castigos impositivos o penales.

Dichas medidas tuvieron inmediata repercusión en el mundo globalizado. "Hay regulaciones que no tienen efecto en el país, pero las empresas que exportan a otros territorios se ven obligadas a cumplirlas", explica Marcelo Iezzi, líder de la Práctica de Desarrollo Sostenible de PwC. Ya en aguas internacionales, el analista justifica la onda green en la necesaria estandarización de los procesos de trabajo, sobre todo a partir del Sistema de Gestión Ambiental (SGA) de la ISO 14.001, que, en la práctica, ofrece un marco de trabajo y una credencial para acceder a los mercados internacionales.

En la Argentina se sancionaron, de 2000 a la fecha, media docena de leyes que fomentan la fijación de presupuestos mínimos ambientales, con impacto directo en la actividad productiva. Pero, aunque las leyes están, los analistas sostienen que aún es débil la presencia de la autoridad de aplicación y, más aún, el cumplimiento de las sanciones.

De todos modos, Sebastián Bigorito, presidente del Consejo Empresarial Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), sostiene que hay "una elevación en la vara del cumplimiento", que lleva a las organizaciones a hacer del cuidado del medioambiente un issue más allá de la ley. "Muchos responsables demostraron, en el directorio de sus firmas, que la gestión ambiental, además de generar un impacto efectivo, lleva a una reducción de costos y de riesgos; además, el stakeholder que más presiona es el inversor, por el altísimo riesgo que se genera si se afecta la licencia social", asegura.

Así las cosas, no todos son "recién llegados". Cecilia Rena, gerenta de Estrategias de Sustentabilidad del Grupo Arcor, afirma que esta firma siempre tuvo una mirada comprometida con el tema: "En los ?90 fuimos de las primeras en crear una gerencia ambiental; en 2004, se escribió un Código de Ética y Conducta, y, en 2009, presentamos el primer plan de sustentabilidad". Hoy, tienen comités de sustentabilidad en la Argentina, Chile y Brasil. En el país, lo integran el presidente, el CEO y 12 gerentes.

Manos a la obra

La mayoría de las empresas grandes fijaron políticas medioambientales claras, que llevan a establecer directivas y acciones a ejecutar, e incluso avanzaron hasta fijar objetivos cuantificables. En los sectores donde el impacto ambiental está fuertemente vinculado al proceso productivo, estas responsabilidades cayeron sobre una gerencia de Medioambiente; en otras, la tarea recae sobre el área de RSE, aunque implica un trabajo transversal con otras áreas del negocio.

Un ejemplo es el trabajo que está haciendo Unilever. Su "Plan de Vida Sustentable" incluye el compromiso de reducir el impacto ambiental a la mitad -aunque sin fecha tope- y promover prácticas ecológicas a través de sus productos. Federico Ovejero, VP de Comunicaciones, detalla que, en 2020, quieren un 50% de insumos agrícolas de fuentes sustentables. La estrategia, dice, "no se definió en una mesa chica", ni fue un invento de Paul Polman, CEO global. "Cada una de las marcas tiene su misión social y así evaluamos cómo cascadea esto en el mercado", especifica. Otro foco está en el proceso productivo: con la reutilización de residuos y producción de abono, ahorraron 10 millones en las 36 plantas de Latinoamérica. También les interesa el consumo responsable, ya que "el 60% de la huella ambiental de los productos es responsabilidad de los clientes".

En otros sectores, las inversiones ambientales están bien identificadas y sus consecuencias cuantificadas. Holcim invirtió $ 8, 9 millones entre 2012 y 2013 para mejorar su desempeño ambiental. La filial cumple con las metas que la firma suiza fijó cuando compró la antigua Minetti, y su foco está en reducir la emisión de dióxido de carbono (esperan reducir 21% este año), óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre, bajar el uso de piedra clinker, y reforestar las zonas de canteras para devolver la flora y fauna autóctonas que había previo al inicio de la actividad extractiva.

Acindar, en cambio, fijó una política ambiental local previa a la fusión con el grupo Arcelor Mittal y, en muchos estadíos, son benchmark dentro del grupo. En Villa Constitución, invirtieron u$s 10 millones entre 2006 y 2014 para abrir una planta de tratamiento de efluentes. Y apostaron u$s 23 millones para construir una nueva casa de humos capaz de captar partículas de gases tóxicos. "Esa suma está destinada a cuidar el ambiente, porque, para nosotros, la empresa no puede ser exitosa si no es sustentable y si no obtiene la licencia social de la comunidad en la que se inserta", detalla Andrea Dala, gerente de Responsabilidad Corporativa.

Entre las empresas de bebidas, el foco está en reducir el uso de agua y reciclar sus envases. Danone mide la huella de carbono y se propuso, en el país, reducir, entre 2008 y 2012, un 30% en los procesos relacionados a los sitios industriales, el fin de vida de su packaging, y el transporte y almacenamiento. Por su parte, Cervecería y Maltería Quilmes reutiliza el agua en procesos internos y tiene un convenio con el municipio de Tres Arroyos para que sus efluentes tratados sean destinados al riego de espacios verdes. Estiman que pueden reaprovechar 28.800 cm3 al año. También avanzan con el gobierno porteño para un acuerdo similar en la planta de Pompeya y el borde costero del Riachuelo. Además, dicen que más del 90% de su parque de envases de cerveza es retornable.

El trabajo puertas adentro

Los cambios no se producen de la noche a la mañana. Si bien todos los consultados coinciden en que es necesario comprometer al líder de la empresa, el manual queda de lado en las reuniones de directorio y es ahí donde priman otros argumentos. Bigorito, del Ceads, entiende que es necesario dotar a los responsables del cambio de las herramientas necesarias para hacer la "venta interna", tanto en términos conceptuales como prácticos, ofreciendo herramientas de medición del impacto.

Candela Arias, gerente de Sustentabilidad y RSE de Carrefour, cuenta que, en 2008, el supermercado desarrolló su estrategia sustentable, que se alineó a la presentada en 2009 por el grupo a nivel mundial. Entonces empezaron fuertes inversiones, cerca de $ 20 millones anuales, a través de su Programa de Eficiencia Energética, pero, en el camino, descubrieron que la innovación era inútil sin el compromiso de sus colaboradores. Luego de un estudio de hábitos de consumo, descubrieron que los sistemas automatizados a veces eran detenidos o que los artefactos eléctricos permanecían prendidos en las horas de la noche. "Vimos que, con un cambio en los hábitos, podíamos reducir hasta 7% el consumo", recuerda. Desde entonces, redujeron un 30% el consumo de energía con la ayuda de sus empleados distribuidos en las más de 500 sucursales en 22 provincias.

Otro caso es el de Syngenta, firma que definió que trabajará hasta 2020 con productores y trabajadores del agro para remediar los suelos al borde de la degradación y fomentar la biodiversidad de los cultivos para el cuidado de la tierra. Celina Kaseta, jefa de RSE para Latinoamérica Sur del grupo, cuenta que la casa matriz fijó los objetivos globales, a los que cada región debe aportar para el número final. En la sede de Vicente López se comprometieron a aportar un millón de hectáreas cuidadas -el 10% de la meta global- y llegar a 81.600 personas vinculadas directamente a la tarea del campo. "Para esto trabajamos con los clientes, con las empresas del sector, las cooperativas y los operadores comerciales, y ello implica responder muchas preguntas", detalla.

En Toyota, una vez al año se realiza un Encuentro Global de Medioambiente, al que asisten representantes de sus 52 plantas para compartir sus prácticas y ofrecer aportes a la estrategia global. Eduardo Kronberg, gerente de RR.PP, cuenta que la filial argentina trata el 100% de sus residuos y recicla el 88%; fue la primera firma en homologar un auto híbrido en el país -el Prius-.

Si bien estos casos muestran la necesidad de transversalidad en el proceso de conversión, Iezzi, de PwC, advierte que los empleados se acoplan si la dirección está convencida. "Si no hay apoyo, puede haber un momento, pero luego se cae. ¿Cómo lograr apoyo? La mayoría de las compañías mundiales recurrió a incentivos económicos, pero, en la Argentina, aún no se estila demasiado.

Ahora bien, entre las que sí lo utilizan, aparece Arcor, que incorporó a la sustentabilidad en el sistema de evaluación de desempeño, que se asocia con la remuneración variable para trabajadores fuera de convenio. Los niveles de conducción tienen objetivos de sustentabilidad, y para el resto hay acciones de sensibilización, capacitación y comunicación.

También en Carrefour hay objetivos ambientales que se materializan en bonos, y los mandos medios o altos tienen al menos un objetivo que responde a la sustentabilidad. En Unilever ocurre igual en las áreas donde hay métricas ambientales, pero en Syngenta se asume como parte del modo de encarar el negocio. "A mí me gusta que no haya incentivo. Si no se incentiva con plata se muestra que esto tiene un fin loable, que tiene que ver con el negocio, el medioambiente y la trascendencia", justifica Kaseta.

Mirta Maglietta reconoce que en Ernst&Young no hay sistema de evaluación que premie estas conductas. "Pienso -dice la gerente de RSE y Sustentabilidad- que el líder de la organización tiene que estar convencido de hacer esto, y si viene de arriba y recorre todos los niveles, los colaboradores verán que se quiere lo mismo. Por su parte, Mariana Reñe, Sustainability manager de Aguas Danone, sostiene que "en cada fase hay una visión integrada", y una creencia en que "la naturaleza y los negocios no se oponen, sino que se fortalecen".

Mapa del Sitio