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Institucional / 10/2/2015 2:33:12 PM

CFO DEL AÑO: Gustavo Macchi es el ganador del premio otorgado por revista Apertura

(Fuente: Revista Apertura )

Quién fue el ejecutivo de Finanzas más destacado de 2015, según un relevamiento exclusivo entre colegas. Las habilidades que demanda hoy el manejo del riesgo.
 
Desde hace años adquirió una relevancia clave dentro de las empresas. Es la figura en la que se apoya el CEO y el responsable del tablero de comando que marca, en tiempo real, el estado de la organización. Se le exigen habilidades específicas que, en circunstancias como la actual, hasta pueden entrar en colisión. Debe ser riguroso y conservador para administrar el riesgo pero también audaz para preservar la posición financiera de la compañía y, llegado el caso, impulsar su crecimiento. Tiene que ocuparse de las urgencias de corto plazo -materia que la Argentina se empeña en renovar, permanentemente- y, al mismo tiempo, no perder de vista los planes de mediano y largo alcance.

Está obligado a asegurar los controles adecuados en toda la operatoria (en tiempos de normas cada vez más exigentes en cuanto a transparencia y compliance) y, a la vez, mostrarse flexible en su contacto con las otras áreas. Y, todo, sin descuidar ni un minuto el manejo de la liquidez en un contexto de alta inflación. En suma: su trabajo demanda la destreza y la elegancia con la que un torero sabe plantarse frente al peligro y eludirlo, sin perder el estilo ni la compostura.

El ascenso dejos directores financieros o CFOs-de ellos se trata-en la consideración corporativa merecía un reconocimiento especial. Por ese motivo, APERTURA, El Cronista Comercial y BDO decidieron elegir este año al ejecutivo del área más destacado. La consultora CIO Creative Investigation encuesto a directores de finanzas, académicos, agentes de bolsa y administradores de fondos de inversión, entre otros referentes del mercado, para conocer cuáles son los atributos más valorados hoy en un ejecutivo de finanzas, y quiénes encarnan mejor ese perfil. El relevamiento dio como resultado una terna de alto nivel.

El gerente General de Finanzas del Grupo Arcor y ejecutivo de la firma de Arroyito desde hace 19 años, Gustavo Macchi, fue elegido CFO del Año 2015. En una entrevista a fondo, repasa su carrera y habla sobre su principal objetivo hacia delante: que Arcor pueda concretar su tan ansiada salida a Bolsa, tanto en la Argentina como en los Estados Unidos.

Los otros integrantes de la terna fueron Mario Lalla, director de Administración y Finanzas de Techint Ingeniería y Construcción desde 2004, y Daniel González, CFO de YPF. El primero construyó una trayectoria dentro del holding de los Rocca, habiendo ocupado posiciones en México y Brasil, y hoy preside el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). El segundo -que también habla en exclusiva con APERTURA- es el arquitecto de las emisiones internacionales que viene haciendo la petrolera para financiar sus planes de expansión. Hasta el momento, lleva colocados más de USS 3700 millones.
 
  • PUESTO Nº 1: Gustavo Macchi. UN SEÑOR DE LAS FINANZAS 
El gerente General de Finanzas del Grupo Arcor fue elegido CFO del Año 2015. Cómo construyó una trayectoria en la que debió balancear rigurosidad con audacia para crecer. 

Por Flavio Cannilla

Precisión, elegancia, humor y humildad son los aspectos que saltan a la vista a la hora de encontrarse, una tarde de septiembre, con Gustavo Macchi, en las oficinas que tiene el Grupo Arcor sobre la Plaza San Martín, en el centro porteño. El traje a medida en gris oscuro cae con exactitud prusiana. El nudo de la corbata bordeaux sobre su camisa blanca es una oda a la exactitud. La cabellera plateada no tiene margen para la rebeldía. Expresidente del Instituto Argentino de Ejecutivo de Finanzas (IAEF), CFO de una compañía que hoy factura más de US$ 3200 millones, emplea a más de 20.000 personas y tiene presencia en 120 países, se reconoce un enamorado de la disciplina a la que llegó, casi, por descarte. El hoy financiero aspiraba a seguir un padre médico. Sin embargo, éste lo ayudó a visualizar un futuro diferente, si no estaba dispuesto a una entrega total. "A la medicina la tenes que amar o no la sigas. Es algo que debes querer y poder hacer las 24 horas al día", advirtió el progenitor. El recorrido del hijo evidencia que el consejo -y el ejemplo- sirvieron para marcar una vida dedicada con igual intensidad al bisturí financiero. Macchi estudió Administración de Empresas en la Universidad de Buenos Aires, donde se licenció a principios de los '80. "Era lo que más me llamaba y Finanzas fue la materia que más me gustó. Finalmente, la pasión se transformó en profesión", comenta, preciso, el camino recorrido, en la charla con APERTURA.

Quienes lo conocen resaltan, como una de la principales características del hoy CEO de Arcor, la mezcla entre bonhomía y audacia. La combinación de cualidades se encuentra ya en los primeros pasos que tomó el joven licenciado, tras dejar la universidad. A los pocos años, no dudó en aceptar una oferta para trabajar en Australia. La que hoy es la 12° economía del mundo por PB1 nominal se debatía entonces con los resabios de una devaluación de más de dos dígitos, fruto del desacople del dólar australiano de la canasta de monedas a la que había estado atado hasta 1983, y una recesión en pleno desarrollo. El combo exigía un expertise muy argentino, recuerda Macchi. "Yo trabajaba entonces en Continental Grain (N.d.R.: firma adquirida por Cargill en 1998, por irnos US$ 300 millones) y en la empresa pensaron quién sino un argentino como especialista para temas de volatilidad de moneda y de mercados. Y allá fui". En su maletín llevaba un objetivo: ayudar a diseñar una hoja de ruta y adaptar el modelo de negocios para la sucursal australiana de su empresa. A los tres meses, le llegó la oferta de seguir la actividad en las oficinas de Continental Grain en Nueva York.

En la Gran Manzana, el argentino integraría Conti Latín, unidad que manejaba el negocio para toda América latina y donde supervisó las actividades de la compañía en los mercados regionales. "Era una división que amalgamaba un crisol de ejecutivos de América latina, en el espíritu de que solo los locales eran capaces de entender y anticipar los volantazos que pegaban los mercados de la región por esos años", recuerda. Ea habilidad para analizar entornos financieros complejos y saber aprovecharlos se convirtió en una marca adquirida de Macchi.

El próximo salto no tardó en llegar. El año 1992 lo encontró, junto a Silvia, su mujer de toda la vida y un hijo recién nacido, Nicolás, cómodamente instalados en América del Norte. "Él es el mejor recuerdo de nuestro paso por los listados Unidos", sostiene hoy con orgullo el padre. Sin embargo, a la nueva vida se sumaba también la esperanza que irradiaba la Argentina de la Convertibilidad y una oferta de Bunge & Born para regresar al país y desempeñarse como gerente Financiero de Molinos Río de la Plata, al cual, luego, le seguiría el cargo de jefe de Operaciones Financieras del grupo que, para entonces, ya estaba alejado del Gobierno.

Como cable a tierra, el hoy CFO del Año 2015 supo mantener viva su pasión menos conocida. "En una época, jugaba todas las tardes al tenis", indica, resistiéndose a aceptar que su nivel de juego por esos años era más que aceptable. "Fue una gran pasión", apenas se permite admitir. El comentario deja entender por qué su jugador preferido solo puede ser uno: el gentleman del tenis, Roger Federer, a quien no puede dejar de ir a ver cuando el suizo visita el país.

El desembarco en el grupo que hoy es su centro de operaciones llegaría en 1996. Macchi se incorporó como gerente Corporativo de Finanzas al grupo que por esos años ya era liderado por un joven Luis Pagani. La compañía aceleraba su expansión internacional con la construcción de una planta de caramelos en Perú. Considerado entre muchos de sus pares como el arquitecto financiero de la expansión que Arcor mostró a partir de entonces, el CFO sostiene que la presencia en 120 países y con más de 700.000 puntos de venta en la región de América latina es fruto del trabajo de los equipos que integró y de una sana ambición. "Se resume en la apuesta de querer pelearle a los grandes del mundo de igual a igual. Porque, en la gran mayoría de los casos, los competidores de Arcor son multinacionales", explica. El declarado team player agrega que un segundo pilar fue la resiliencia de la firma, en los momentos de adversidad. "La apuesta de crecer se mantuvo, independientemente de las circunstancias que le tocara a la Argentina. El mejor ejemplo es que durante la crisis de 2001/2002 se generaron muchos traspasos de sociedades y empresas a multinacionales, mientras Arcor supo resistir", analiza.

Con el mismo aliento y sus 55 años hace gala de saberse en una línea de sucesión en la cual destaca la impronta que le dejó un mentor como Luis Cedrola, exgerente General de Finanzas y Control del grupo, con quien compartió experiencias a lo largo de 20 años. A quien lo antecedió en el cargo le agradece haberle reforzado la disciplina y rigurosidad para aplicar el método entre las cuotas de audacia que exige el crecimiento. "Se trata de recordar siempre que la diferencia entre ser loco y visionario es el resultado", resume la lección entre risas.

Las guías recibidas fueron, también, las que le permitieron sobrellevar algunos de los momentos más demandantes de su carrera actual, entre los cuales resalta particularmente tres. El primero, la compra del grupo chileno Dos en Uno. Arcor adquirió, en 1998, a la líder en golosinas y chocolates transandina por US$ 200 millones, convirtiéndose así en el primer productor global de caramelos. Como segundo momento de la verdad, Macchi destaca la operación que, en 2005, resultó en la asociación con Danone y que permitió unificar las operaciones de galletas, alfajores y barras de cereal en los mercados de la Argentina, Brasil y Chile, en 2005. El tercero fue la emisión del primer bono corporativo, en 2010. Sincero, reconoce que las tres fueron instancias que le costaron algunas de las canas perfectamente ordenadas de las que hace gala.

Otras son fruto de las vivencias que origina toda una vida batallando en una de las economías más inflacionarias y menos competitivas del mundo, según lo recuerda el último estudio de la consultora Abeceb, en el cual el país ocupa el puesto 38 sobre 42. "No hay una inflación buena. Solo inflación mala. Independientemente de sus índices, siempre complica la operación diaria y la proyección empresarial. Además, afecta principalmente a las personas que menos poder adquisitivo tienen", sentencia. Para superar los momentos más desafiantes y más allá del tenis, Macchi reconoce al equipo de más de 20 profesionales que le responde como su principal fortaleza. "Venimos trabajando juntos desde nuestros inicios, hace 19 años. Soy un convencido de la búsqueda del consenso y no por el consenso mismo o para evitar decisiones sino para, justamente, escuchar y tomar una decisión mejor fundada", indica quien se define como un creyente de los equipos interdisciplinarios.
"Liderar, para mí, es formar y guiar equipos de trabajo y colaboradores exitosos", sentencia.

Lejos de la autocomplacencia, reconoce que su lista de pendientes aún cuenta con varios listings. En lo profesional, admite que tras las experiencias en materia de M&A y asociaciones fructíferas, como la de Bimbo en México (2005), no descarta ninguna alternativa, a pesar del demandante año que está pasando el grupo, en el cual Pagani volvió a tomar el rol de CEO tras la salida de Juan Rodríguez Nouche. Sin embargo, como el más íntimo y propio deseo identifica el sueño de la salida a bolsa de Arcor. En el plano personal, uno de los mayores anhelos está supeditado a los tiempos de sus dos hijos. Después de que Nicolás, tras recibirse de licenciado en Administración de Empresas, obtenga, en breve, el título de contador público y su hija Verónica, el de arquitecta, Macchi se imagina trabajando activamente para una ONG. "La temática no la tengo decidida aún", revela. El motivo hay que buscarlo en la falta de articulación que el ejecutivo percibe entre lo público y lo privado. "Creo que todos los que hemos trabajado en el sector privado y hemos sido privilegiados con una buena educación tenemos una asignatura pendiente, que se traduce en tratar de devolver algo cuando ya no tengamos más la adrenalina del CFO", resume el CFO del Año 2015. 

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